
El cadáver de un joven, ejecutado de dos disparos en la cabeza, apareció maniatado de pies y manos, con una remera en la boca, sobre las vías del tren que pasa por la zona oeste de Rosario. Es el tercer homicidio que se produjo en las últimas 24 horas.
La víctima aún no fue identificada, según informaron fuentes policiales. El joven habría sido asesinado en la madrugada de este jueves en medio de una trama donde aparece la venta de paco y la extrema pobreza en un asentamiento en el barrio Empalme Graneros, actualmente, la zona más violenta de Rosario.
En ese sector de la ciudad, ubicado en el oeste, que abarca los barrios Empalme Graneros y Ludueña, se libra una batalla narco entre soldaditos de las dos organizaciones más importantes: la que lidera Esteban Lindor Alvarado y la de Los Monos, encabezada por Ariel “Guille” Cantero. Los enfrentamientos por el dominio de un territorio donde la pobreza es hegemónica provocó más de 40 homicidios.
Este nuevo crimen se produjo en un asentamiento irregular ubicado en Génova al 2100 –a tres cuadras donde a fines de agosto se secuestraron 1400 kilos de cocaína que iban a ser embarcados rumbo a España y Dubai–, donde no hay una cuadrícula urbana, sino pasillos que serpentean entre casas de chapa y madera.
A metros de esa parte de Empalme Graneros donde este jueves se dispuso un operativo de Gendarmería Nacional hay varios búnkeres donde se vende paco. Los vecinos relataron que la víctima se dedicaba a la venta de esa sustancia que se vende a bajo precio y es muy adictiva.
No es una droga que aparece de forma frecuente en las tramas criminales en Rosario. La mayoría de los búnkeres venden una cocaína adaptada al mercado popular, adulterada y a bajo precio. El consumo de paco había aparecido en Rosario en medio de la crisis de 2001, pero durante el final de la pandemia, según explicaron fuentes policiales, comenzó a irrumpir en los sectores más marginales.
El joven asesinado, estiman investigadores policiales, tendría 23 años. Según la revisión de médicos que acudieron al lugar, tenía al menos dos impactos de bala en el cráneo, estaba atado de pies y manos y tenía un trapo en la boca. Y el cuerpo se encontraba sobre las vías del tren. Fuentes policiales apuntaron que los asesinos pretendían que el tren destrozara el cuerpo que habían dejado sobre el tendido ferroviario.