
El hombre se encontraba trabajando sobre la calle Jorge Newbery, donde se está haciendo una reforma y sufrió un traumatismo encéfalo craneal grave.
El mediodía de este miércoles se vivió una escena de máxima tensión en la zona de obras de la avenida Jorge Newbery, cuando un obrero sufrió una caída de aproximadamente seis metros en las inmediaciones del arroyo Ludueña. Tras ser atendido y trasladado, quedó internado en grave estado.
El incidente movilizó a equipos de rescate y emergencias que debieron activar un protocolo especial de rescate en altura para poder asistir a la víctima, identificada como C. J., de 32 años.
El accidente ocurrió mientras el hombre, jefe de cuadrilla en las tareas de ampliación y reforma de la avenida Jorge Newbery, explicaba una maniobra a sus compañeros sobre el puente ubicado a la altura del 8900.
El trabajador se desplazaba por una zona cubierta con placas de madera, que se utilizan para prevenir caídas, cuando de repente la estructura cedió y se precipitó al vacío.
“Era nuestro jefe. Fue un accidente porque nos estaba explicando la maniobra que teníamos que realizar. Caminaba por el puente, pisó y se desplomó”, relató uno de los obreros, y aseguró que no se tropezó.
El impacto de la caída dejó al jefe de obra con lesiones graves: traumatismo encéfalo craneal grave. Esta situación complicó la intervención inmediata de sus compañeros, quienes no lograron alcanzarlo desde la parte superior del puente.
No obstante, otro grupo de obreros que trabajaba en un nivel inferior pudo acercarse a la víctima y confirmó que seguía con vida, aunque malherido. El primer contacto con los equipos de emergencia se dio minutos después del incidente, cuando los trabajadores alertaron al Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (SIES) y a los bomberos zapadores.
El acceso al punto donde yacía el obrero resultó especialmente complejo. Los equipos de rescate optaron por utilizar sogas y técnicas de extracción lateral, ya que, como explicó el inspector Mario Correa en declaraciones recogidas por Rosario 3, el paciente debía ser inmovilizado en posición horizontal para evitar que los fluidos provocaran una broncoaspiración. “No podían verticalizarlo porque se broncoaspiraba”, precisó Correa.
La atención médica priorizó la estabilización del accidentado en el mismo sitio del siniestro. Una vez inmovilizado, el equipo de SIES lo trasladó hasta una ambulancia que aguardaba en las proximidades.
De allí, la víctima fue llevada al helicóptero sanitario que esperaba en el obrador de la zona, con destino al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde recibió atención especializada. Allí quedó en estado reservado.