
Familiares y amigos de la fuerza se manifestaron frente a la Jefatura para exigir mejoras urgentes, tras el trágico fallecimiento del suboficial Oscar Valdéz.
La Jefatura de Policía de Rosario fue escenario de una protesta cargada de dolor y bronca. Familiares y allegados de efectivos se concentraron para exigir un aumento salarial y mayor asistencia social, denunciando una precariedad que afecta la operatividad y la vida de los agentes.
La movilización se produjo tras confirmarse la muerte de Oscar Eduardo “Chimi” Valdéz, de 32 años. El suboficial falleció en el Heca tras haberse disparado en la cabeza el lunes pasado en la sede de la Unidad Regional II, un hecho que desnudó la falta de apoyo estatal a la fuerza.
Una tragedia que expone el vacío en salud mental
Valdéz, quien integraba el Cuerpo Guardia de Infantería desde 2019, estaba con licencia médica desde junio de 2025. Su decisión final, tomada frente al edificio donde desarrolló su carrera, puso el foco en la urgente necesidad de contención psicológica para los policías de la ciudad.
Los manifestantes señalaron que la presión de trabajar en un entorno violento, sumada a los sueldos de pobreza, genera un combo letal. "No son solo uniformes, son personas", fue el reclamo central hacia un Ministerio de Seguridad que hoy es fuertemente cuestionado por el abandono.
El debate político y la exigencia de respuestas inmediatas
El clima de la protesta también incluyó críticas hacia la gestión de gobierno, con voces que piden un cambio de gabinete. Los familiares sostienen que el apoyo electoral recibido no se tradujo en condiciones laborales dignas, exigiendo que el presidente y su equipo den soluciones.
La jornada en Rosario cerró con un pedido de justicia y políticas claras que protejan a quienes deben cuidar a la ciudadanía. Mientras se espera una respuesta oficial, la tensión institucional crece en una fuerza que se siente al límite de sus capacidades físicas y mentales.