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"Dylan" había sido atacado por segunda vez en pocas semanas y está internado en el Heca. La hermana del Pimpi fue herida en una pierna, mientras hubo tercer ataque vinculado a la familia Cappelletti.
Rosario vive otra jornada marcada por la violencia armada, con tres balaceras consecutivas ocurridas en pocas horas en los barrios Las Flores y La Tablada. Los hechos dejaron al menos siete personas heridas, entre ellas Dylan Cantero, joven referente del clan familiar históricamente ligado a la banda de “Los Monos”, y Rosa Camino, hermana de “Pimpi” Camino, el ex jefe de la barra brava de Newell’s asesinado en 2010.
El primer ataque se produjo después del mediodía, cuando el hospital Roque Sáenz Peña notificó a la policía el ingreso de cuatro personas baleadas, entre ellas un joven que se identificó como Dylan Cantero. Por la gravedad de sus heridas, fue luego derivado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Ya había sido baleado semanas atrás y derivado al mismo nosocomio, el cual sufrió durante su estadía un ataque armado contra su fachada.
Según fuentes policiales, el ataque ocurrió frente a una vivienda ubicada en Caña de Ámbar y Pasaje 512, en barrio Las Flores. Cantero presentaba dos heridas de arma de fuego en el abdomen, mientras que los otros heridos también recibieron atención de emergencia.
Horas después, mientras se reforzaba la seguridad en el sector sur ante posibles represalias, se registró una segunda balacera, esta vez en La Tablada, donde resultaron heridos Rosa Camino y dos familiares.
El ataque se produjo en inmediaciones de Gaboto y Felipe More, zona donde reside parte de la familia. Camino fue trasladada.
El episodio se convirtió en la tercera balacera del día, ya que la policía también reportó un hecho previo vinculado a la familia Cappelletti, allegada a un prófugo recientemente detenido. Ese ataque también dejó tres personas heridas, completando un panorama de extrema tensión en distintos puntos de la ciudad.
Los tres episodios quedaron bajo investigación de la Unidad Regional II, que analiza posibles conexiones entre los ataques y no descarta que se trate de una secuencia de represalias cruzadas entre distintos grupos criminales con presencia histórica en la zona sur de Rosario.
Mientras tanto, los hospitales del sur y el Heca se mantienen bajo refuerzo policial ante el temor de nuevos ataques, una modalidad que se ha vuelto recurrente en episodios de violencia ligados a bandas con antecedentes en disputas territoriales y conflictos internos.