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El proyecto tuvo el aval del Concejo Municipal con 16 votos positivos, siete negativos y tres abstenciones. María Eugenia Schmuck, titular del cuerpo legislativo, y Verónica Irizar, concejala socialista, dieron sus puntos de vista sobre el tema.
El Concejo Municipal de Rosario aprobó una nueva ordenanza que permite la construcción de torres de hasta 120 metros de altura en áreas centrales de la ciudad. Esta normativa busca modificar el paisaje urbano y aumentar la oferta de vivienda en Rosario, específicamente en zonas como Oroño, Pellegrini y el río, así como en corredores urbanos.
La presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, destacó que la normativa establece "una mirada de compensación ambiental" y que se requiere una distancia mayor de los linderos para las edificaciones. "Nosotros con esta normativa claramente estamos diciendo que queremos una ciudad en donde la gente se quede también en el centro a vivir", afirmó Schmuck.
En cuanto a las preocupaciones sobre el impacto en el tráfico y la calidad de vida, Schmuck reconoció que "le va a cambiar la fisonomía a Rosario" y que se busca evitar la construcción de "moles de cemento uno al lado del otro". La normativa excluye barrios residenciales de estos desarrollos, concentrando las torres en áreas donde hay mejor provisión de servicios.
Finalmente, Schmuck dejó entrever que su plan para la intendencia sigue en pie, aunque la discusión sobre su futuro político queda abierta para el próximo año y medio. "Esta ciudad merece el respeto de los que la conocemos para trabajar para lo que la gente nos ha votado", concluyó.
La concejala Verónica Irizar, por su parte, se mostró en contra de la ordenanza y destacó: "No se trata de estar a favor o en contra de las torres, sino de si Rosario se piensa con un plan o sin un plan". Irizar señaló que la discusión sobre la construcción de torres ha estado marcada por la falta de participación ciudadana y una planificación adecuada. "La ciudad tiene que repensarse de nuevo porque lo que pensamos en el plan está casi cumplido en muchos temas", añadió.
Irizar criticó la falta de un debate amplio, que incluya a los vecinos y a las fuerzas vivas de la ciudad, y manifestó su preocupación por el impacto que estas torres pueden tener en la calidad de vida de los residentes. "Una torre en pleno tejido urbano consolidado en el centro, ni hablar en un barrio, rompe ese equilibrio y cambia la calidad de vida de los vecinos", sostuvo.
La concejala también expresó su inquietud respecto a la infraestructura y servicios en la ciudad, cuestionando si Rosario está preparada para enfrentar emergencias en edificios de gran altura. "¿Qué pasa con un incendio en el piso 40? ¿Estamos preparados para resolverlo?", se preguntó.
Finalmente, Irizar lamentó que la ciudad, que ha sido ejemplo en América Latina en planificación urbana, esté avanzando en normativas que considera un retroceso. "Siento que perdemos algo, esta ciudad que amamos, que construimos", concluyó.