
El caso remonta a una noche de sábado en el verano 2023, cuando viejas rencillas encendieron una mecha latente en la zona sur de la ciudad. Terminó en un homicidio de arma blanca hoy condenado.
El juez Facundo Becerra selló el destino penal de Joaquín Foulques, un hombre de 31 años con vínculos con una organización de motociclistas, cuya noche violenta en el barrio Alvear terminó por costarle nueve años de prisión efectiva.
En las últimas horas, la pena fue homologada en el marco de un procedimiento abreviado, tras un acuerdo entre la fiscal María de los Ángeles Granato y la defensa del imputado.
El caso remonta al sábado 18 de febrero de 2023. La escena se desarrolló en el Club Acindar, en la zona sur de Rosario, donde Foulques, acompañado por L.R. y otros miembros de su agrupación, ingresó cerca de las 21 horas.
El ambiente, lejos de ser festivo, se tensó rápidamente. Allí los esperaba un grupo rival con el que ya existían enfrentamientos previos. Lo que siguió fue una secuencia breve pero brutal. Según consta en el expediente judicial, miembros del club intentaron mediar: pidieron al grupo de Foulques que se retirara para evitar un enfrentamiento.
En lugar de retirarse, la discusión escaló y terminó en sangre. Con un arma blanca, el acusado y sus acompañantes agredieron a Juan Manuel Caritá y a otro joven identificado como L.N., quienes sufrieron heridas en el rostro, el cráneo y hasta el globo ocular.
Ambos fueron trasladados de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA). Caritá no sobrevivió: murió dos días después, el 20 de febrero. Su nombre pasó entonces de la lista de víctimas a la de los caídos por la violencia que atraviesa los márgenes de la ciudad. L.N., aunque sobrevivió, carga las secuelas físicas y emocionales de aquella noche.
La fiscal Granato, integrante del Equipo Fiscal Transitorio de Violencias Altamente Lesivas, fue quien llevó adelante la acusación, calificando los hechos como homicidio doloso consumado en concurso real con homicidio doloso en grado de tentativa. Foulques, en calidad de autor, fue condenado a nueve años de prisión, sentencia que el juez Becerra consideró ajustada a derecho.
El caso tuvo además otras derivaciones judiciales. En audiencias posteriores, se concedió la suspensión del juicio a prueba para otros implicados. L.R., por ejemplo, deberá cumplir un año y medio de probation por amenazas simples, mientras que R.V. fue imputado por lesiones leves y amenazas calificadas por el uso de arma.